Niveles neurológicos

Gregory Bateson acuño el concepto de niveles lógicos para referirse a ciertos niveles de aprendizaje, pensamiento y comportamiento del ser humano. Este concepto fue evolucionando e incluido en la Programación Neurolingüística hasta el punto de que, para muchos, es la base del funcionamiento del coaching. Para la práctica del Coaching Realista, lo importante es conocer su existencia y la relación entre ellos para así poder indagar con más eficacia.

Los niveles lógicos o niveles neurológicos son una manera de representar la forma en que interactuamos con el mundo y qué elementos entran en juego. Constituyen la representación de las capas en las que se producen nuestros distintos niveles de experiencia. Esta estructura sirve para comprender qué está pasando en nosotros y en nuestros hijos. Nos permiten ver la transformación desde el interior de la persona hasta las acciones que realiza.

Los niveles están organizados de forma jerárquica, de manera que uno determina el funcionamiento del siguiente y, por lo tanto, un cambio registrado en cualquiera de ellos afectará a los exteriores.

Me he permitido hacer una pequeña adaptación del inicial cambiando algunas cosas y eliminando las más profundas por no considerarlas de interés ahora mismo. Lo que voy a presentar aquí no es exactamente la idea original, pero se le parece mucho.

Esta es mi representación de los distintos niveles:

En este dibujo se puede ver el “yo” en el centro y el mundo en el exterior, entre medias hay distintas capas que, perteneciendo a la persona, suponen diferentes niveles de la misma.

En la parte más externa está el ecosistema, todo lo que nos rodea. Es el medio ambiente de nuestra percepción y nuestra existencia fuera de nosotros. Tomamos conocimiento de todo esto gracias a nuestros sentidos, indistintamente de que lo que registremos sea o no correcto, son ellos los encargados de recoger toda esta información. Es donde tiene lugar nuestro comportamiento.

El comportamiento es precisamente la siguiente capa. Nuestros actos, lo que hacemos y sentimos. Esta ya es una parte de nosotros, aquí están también las cosas que no controlamos de forma consciente pero que suceden por nuestra causa y en nosotros.

Las emociones son reacciones personales a lo que sucede a nuestro alrededor, por tanto lo podemos considerar comportamiento, puesto que las provocamos de alguna forma. Algo dentro de nosotros dice qué debemos sentir. A unas personas les afectan más unas vivencias que a otras, esto es porque cada cual reacciona de forma distinta en función de su composición personal y sus experiencias.

Las expectativas que tenemos son parte de esos sentimientos y también son consideradas comportamiento. El deseo en el sentido más superficial, los anhelos e incluso las interpretaciones. Se puede englobar aquí lo que creemos estar viendo o tocando y lo que pensamos que significan las palabras.

Este comportamiento lo realizamos gracias a las habilidades, capacidades y competencias. En este nivel se añade todo aquello que sabemos y no sabemos hacer o hacemos mal e incluso habilidades más internas como la capacidad para ignorar sentimientos. No olvidemos que nuestra conducta se compone de lo que hacemos, y hacemos sólo lo que podemos hacer.

Sin embargo, hay ocasiones en que podríamos actuar de cierta forma (tenemos esa habilidad) y no la usamos porque creemos que no podemos. Es aquí donde entra en juego el nivel de certezas, también llamadas convicciones y creencias.

Las convicciones son las ideas que no nos parecen discutibles, todo aquello de lo que estamos absolutamente seguros. Las opiniones que tenemos tan arraigadas que no consideramos opiniones. En este círculo está todo aquello de lo que estamos convencidos. Algunas las podemos argumentar y otras no. Muchas (las más influyentes) no son visibles y otras son más explícitas (como las religiosas).

En un nivel aún más profundo está aquello que nos motiva. Es lo que en PNL se llaman “valores” pero no me gusta ese nombre porque en castellano tiene ciertas implicaciones éticas que no vienen al caso, por eso prefiero llamarlo “Motivaciones” es decir, todo aquello que nos hace movernos.

Las motivaciones son el “quiero”. Esa parte de nosotros que nos motiva a comportarnos como lo hacemos (comportamiento) dentro de lo que podemos hacer (habilidades) y en un contexto de realidad (certezas). La PNL representa a las motivaciones en el mismo nivel que las convicciones, pero a mí me gusta más poner las motivaciones en un nivel más profundo porque creo que están más cerca del núcleo de la persona y son menos modificables que las convicciones. En la mayoría de los casos, tanto las motivaciones como las convicciones son intangibles y dirigen nuestros pasos sin ser vistas, pero creo que las primeras son parte muy próxima a la esencia y no están aprendidas. Las motivaciones se descubren y las convicciones se adquieren.

Las convicciones, motivaciones y el yo son la parte más arraigada de la persona. Estos niveles están cubiertos por nuestra propia visión de nosotros mismos que nos puede hacer creer que vemos algo que realmente no somos.

Esta diferencia entre lo que nos motiva y lo que creemos que nos motiva puede estar detrás de situaciones como la de querer hacer algo y no ser capaz de ello, aunque sea aparentemente sencillo. Como, por ejemplo,  hacer deporte por la mañana: podemos emitir cientos de argumentos a su favor y podemos prepararnos para ello pero si, llegado el momento, no lo hacemos, será porque algo dentro de nosotros no tiene claro que queramos salir a correr. Tenemos un conflicto interno de intereses, una lucha de motivaciones.

Por último aparece el “yo” la persona, el quién soy. Por ahora vamos a considerar al “yo” como un ente que lo controla todo (o debería).  Se ha escrito mucho sobre qué hay ahí. Pueden ser varias personalidades, distintos egos, varios niveles de consciencia, etc. Pero por ahora lo dejaremos en “yo”.

Esta es una representación más sencilla de los niveles:


Una nota importante: Las síntesis mentales, que tanto usamos en el modelo de Coaching Realista, están en el nivel de convicciones y motivaciones. Los gustos, los motivos, las convicciones, todo eso son síntesis mentales.

Aplicación

Me gustaría que tomaras conciencia de que ahora mismo estás leyendo este texto. Esto es así porque tienes la capacidad ver y de leer en el idioma en que está escrito, además de que tienes tus motivos para hacerlo. Otra persona podría no estar interesada en este texto o si estuvieras en otra época de tu vida tal vez no lo estarías leyendo porque no te interesaría.

Si consideraras que al leer este texto hicieras daño a alguien querido o pensaras que es inmoral leerlo, seguramente no lo estarías haciendo. Sin embargo, leer el texto está alineado con tus valores o, al menos, no los desafía.

Si tuvieras motivos más importantes para estar haciendo otra cosa, no estarías leyendo ahora. No se trataría entonces de poder leerlo, sino de querer hacerlo. Si realmente no quieres, da igual que puedas hacerlo porque no lo harás. El uso de tu habilidad para leer está condicionado por el motivo para hacerlo.

Si pensaras que lo que contienen estas palabras te haría daño o pudiera confundirte, tampoco lo leerías. Usarías tu convicción de que es perjudicial para decidir no leerlo.

En esta escena que acabo de describir se pueden identificar los niveles:

  • Contexto (texto)
  • Comportamiento (leer)
  • Habilidad (comprender este idioma y sentido de la vista)
  • Convicciones (puedo leerlo, me aportará conocimiento…)
  • Motivos (quiero saber lo que cuenta.)
  • Valores (no es inadecuado leerlo)
  • Identidad (tú)

El entorno es todo lo que te rodea ahora mismo, en ese entorno estás realizando un comportamiento que incluye todo lo que estás haciendo (leer, pasar páginas, repetir lo que lees, mover los ojos, etc.), esto lo haces porque tienes unos objetivos, gustos, intereses, y convicciones que conforman la capa de las síntesis mentales y, finalmente, todo está sucediendo porque, de alguna manera, tu ser más profundo tiene necesidades que crees que pueden ser satisfechas con esta acción.

Lo que eres, determina lo que te motiva. Lo que te motiva canaliza el aprendizaje. Lo que sabes junto a lo que te motiva sirve para desarrollar nuevas habilidades. Las habilidades condicionan lo que realmente haces.

La importancia de estos niveles viene dada por la influencia de unos en otros. Si bien todos están relacionados y cualquier alteración de uno puede afectar a los otros, la influencia mayor se produce de dentro hacia fuera:

  • Tu esencia rige a nivel básico todo tu ser.
  • Las síntesis mentales determinan lo que quieres, para que lo quieres y qué opciones tienes para conseguirlo.
  • Las habilidades condicionan cómo lo puedes hacer
  • Finalmente actúas sobre el entorno.

Así, no podrás hacer algo que no sepas hacer, de nada servirá que puedas hacer algo, si no quieres hacerlo y de nada sirve tener una meta, si estás convencido de que no puedes alcanzarla.

La relación entre cada uno y el mundo pasa por estos niveles y las soluciones a los bloqueos suelen estar en un nivel más profundo de aquel en el que se identifican. Será, por tanto, trabajo del coach, escuchar en qué nivel está expresando el usuario su discurso y tratará de ir a un nivel más profundo que provoque el cambio.

De una forma muy rudimentaria, podría ser algo así:

  • Si el usuario identifica el problema en el contexto, el coach lo acompañará a averiguar qué puede hacer para cambiarlo.
  • Si el problema lo identificara en su conducta, podría indagar en sus habilidades para cambiar esa conducta.
  • Si no hubiera ni pudiera adquirir las habilidades necesarias, la conversación debería ser sobre sus síntesis mentales (gustos, convicciones, preferencias, intereses, etc.)

Preguntas de referencia

Estas son algunas preguntas que se pueden utilizar para indagar en los distintos niveles.

Contexto

¿Quién está en la situación?  ¿Dónde ocurre? ¿Qué dicen las personas?  ¿Qué hacen?  ¿Qué más elementos hay?  ¿Qué más puede observar?  ¿Qué ve, escucha, siente (físicamente), huele, saborea? ¿Qué o quién falta?

Comportamiento

¿Qué hace y dice?  ¿Qué siente (emocionalmente)?  ¿Qué es lo que no hace?

Capacidades

En general: ¿Cómo …?

¿Qué habilidad y competencias usa? ¿Qué habilidad o competencia le faltan? ¿Qué estrategia sigue? ¿Qué no se permite hacer? ¿Qué le gustaría ser capaz de hacer? ¿Qué hacen otros que sí funciona? ¿Qué puede hacer, aunque no sabe cómo?

Convicciones

En general: ¿por qué … ?

¿Qué opina sobre la situación? ¿Cuáles son las consecuencias? ¿Qué consecuencias tienen las consecuencias? ¿Por qué lo hace así? ¿En qué se basa (para cualquier opinión)? ¿Qué opinan quienes no están de acuerdo?

Motivaciones

En general: ¿para qué …?

¿Qué es lo que le importa o le molesta en esta situación? ¿Qué persigue en ese momento? ¿Qué le haría sentir bien?

Identidad

¿Cuál es su rol en esta situación? ¿Quién es para los demás? ¿Quién es para sí mismo? ¿Quién debería ser en esta situación? ¿Quién quiere ser en esta situación?

 

Veamos algunos ejemplos:

 

Expresión del usuarioIndagación en nivel más profundo.
No consigo que mi jefe me entienda. (Contexto)

¿Qué estás haciendo ahora?

¿Qué haces mal?

¿Qué ha funcionado antes?

(Comportamiento)

Todo lo que digo está mal dicho. (Comportamiento)

¿Cómo quieres hacerlo?

¿Qué hacen otros?

(Habilidades)

Lo he probado todo y no consigo hacerlo bien. (Habilidades)

¿Qué sería hacerlo bien?

¿Todo?

(Convicciones)

Es un zoquete que no quiere escuchar.

(Convicción)

¿Para qué quieres que te escuche?

(Motivación)

Si consiguiera que me entendiera, estaría más a gusto en la oficina.

(Motivación)

¿Por qué es importante para ti que te entiendan?

(Identidad)

 

Una conversación de ejemplo

La siguiente conversación mantenida con un estudiante servirá para ilustrar el uso de los niveles en un proceso de exploración. Observa cómo comenzamos en el contexto (exámenes) y vamos pasando por los niveles hasta llegar a la esencia de la persona:

- ¿Cuál es tu objetivo?

- Terminar la ESO

- ¿A qué te refieres?

- Quiero aprobar secundaria.

- ¿Qué te lo impide?

- Los exámenes son pronto y no los he preparado.

- No los has preparado.

- No, casi no he estudiado y voy a suspender.

- ¿Qué has hecho hasta ahora?

 

[hablemos del comportamiento]

 

- He perdido el tiempo. He estudiado 15 minutos al día, no más.

- ¿Qué quieres conseguir hacer?

- Estudiar más. Tal vez 2 horas. Con eso sería suficiente.

- ¿Qué te impide estudiar ahora 2 horas?

- No me concentro. No sé estudiar de manera que se me quede lo que leo y me desespero.

 

[Ahora sobre habilidades]

 

- ¿Qué te gustaría conseguir hacer?

- Quiero encontrar la forma de sentarme, estudiar y que sirva de algo. Quiero saber estudiar.

- ¿Qué sería saber estudiar?

 

[Aquí entramos en convicciones]

 

- Saber estudiar es conseguir que sirva de algo el esfuerzo. Cuando me siento, sé que será inútil y no me centro.

- ¿A qué te refieres con inútil?

- Que no se me queda nada. Siempre ha sido así. Me siento, lo intento y nada.

- ¿Para qué quieres saber estudiar?

 

[Y las motivaciones]

 

- Ya te lo he dicho, para aprobar la ESO.

- ¿Para qué quieres aprobar la ESO?

- Para tener un futuro. Para tener un buen trabajo.

- Cuando todo salga moderadamente bien ¿Cómo será tu vida en el futuro?

- Viviré en mi propia casa, con mi familia. Tendré un gato. Seré independiente.

- ¿Quién quieres ser?

 

[Y, finalmente, la identidad]
 -  Quiero ser una persona independiente, capaz de vivir por mí mismo. Quiero ser responsable.

 

He trabajado con muchos chicos que querían acabar sus estudios y no conseguían centrarse. Esta conversación podría ser el resumen de algunas sesiones que he tenido con ellos. Si bien es cierto que no son tan directas como este supuesto, el paso entre niveles sí es muy fiel.

Podríamos haber parado en cualquier momento a hacer una exploración más horizontal. En cualquiera de los niveles podríamos haber dejado de profundizar y podríamos haber indagado en ese nivel:

  • Contexto:
    • Qué hace falta para aprobar.
    • Cómo son los exámenes.
    • Qué nota suele sacar.
  • Comportamiento
    • Qué está haciendo ahora.
    • Qué ha hecho antes que funcionara.
    • Qué quiere conseguir hacer.
    • Qué quiere dejar de hacer.
  • Habilidades
    • Qué le gustaría hacer y no sabe cómo.
    • Qué haría si supiera cómo.
    • Qué ha intentado y no funcionó.
  • Convicciones
    • En qué se basa para pensar que no sabe estudiar.
    • Cuando sí ha sabido estudiar.
    • Por qué es importante para él acabar la ESO.
    • Qué pasará si no lo consigue.
  • Motivaciones
    • Para qué quiere acabar la ESO.
    • Para qué quiere aprender a estudiar.
    • Qué más cambiará en su vida cuando aprueba.
    • Cómo afectará a su entorno (p.e. familia)
  • Identidad
    • Cuando apruebes ¿qué parte de ti estará satisfecha?
    • Si suspendes ¿en qué te conviertes?

 

Si, durante este proceso de exploración, el usuario descubre algo en algún nivel que provoque un cambio, cuanto más profundo sea éste, más impacto tendrá.

Lo que has visto es un ejemplo del trabajo que hacía con ellos y, según mi experiencia, puedo asegurar, que:

  • Saber en quién se quieren convertir (identidad), es más potente que cualquier técnica de estudio (habilidades).
  • Le costará estudiar si piensa que no va a conseguirlo. Su convicción limita lo que hace.
  • Si desarrolla habilidades de estudio, podrá aplicarlas. Las nuevas habilidades le permiten hacer cosas nuevas pero necesita los motivos para hacerlo.
  • Todas las personas necesitan un motivo para actuar y los estudiantes también. Cuando tenga claro para qué quiere aprobar, le será más fácil intentarlo. La motivación genera atención, generación de convicciones relacionadas, fuerza para desarrollar nuevas habilidades y, al final, comportamiento orientado a la meta.

Cuando trabajes con un cliente, escucha en qué nivel está identificando el problema y ayúdalo a explorar los niveles más profundos. Lo más efectivo suele ser indagar en las motivaciones, las convicciones y la esencia.

Una historia

A continuación vas a poder leer la historia de un niño que quiere ir a una fiesta, luego identificaré los niveles en los que está cada afirmación.

Este es el texto sin el análisis:

Esta es la historia de un hijo que estaba emocionado por ir a una fiesta de cumpleaños. Tenía tantas ganas que la noche anterior no durmió. Era tan importante para él que en dos días no pensó en nada más y sucedió que se olvidó de que tenía un examen.

El día de la fiesta fue también el día del examen y lo hizo muy mal. Tan mal que lo dejó en blanco.

El profesor, al ver que no había respondido, interpretó que eso no se podía tolerar y le dijo que sus padres tenían que saber lo sucedido, así que le obligo a enseñar el examen a sus padres y, para asegurarse de que lo hiciera, le dijo que tenía que traerlo firmado.

El chico se fue a casa con su examen en blanco y la obligación de enseñárselo a sus padres. Sabía que si lo hacía, ellos se enfadarían y no le dejarían ir a la fiesta. Camino de casa recordó que un amigo suyo una vez falsificó la firma de sus padres y nadie se enteró. Él no quería mentir, no le gustaba mentir. Pero también quería ir a la fiesta. Pensó en decírselo y luego pedir perdón, pero pensó que no funcionaría. También pensó en hacerse el despistado y entregarlo a día siguiente, pero el profesor se lo iba a exigir al día siguiente y le daban miedo las consecuencias.

Sabía que no era una mala persona, que sólo había sido un despiste. Él no tenía intención de dejar el examen en blanco, no pudo evitarlo. Así que no necesitaba un castigo, porque no había una conducta que corregir.

Ya había aprendido la lección y entregárselo a sus padres no aportaría nada más que disgustos.

Decidió falsificar la firma, ir a la fiesta y resolver la situación dejando a todos contentos.

 

Antes que leas el análisis, quiero recalcar que es una interpretación subjetiva mía (del coach). Encontrarás que algunas frases pueden ser clasificadas de distinta manera, por ejemplo, si el usuario dice que algo es importante para él,  está expresando una convicción sobre sus motivaciones igual que cuando dice que nadie descubrió a su amigo, es también una convicción sobre algo que está en el entorno. De hecho, prácticamente todo lo que exprese el usuario en una sesión son convicciones o interpretaciones sobre cómo ve el mundo. En este ejercicio me inclino por señalar el nivel al que me parece (así lo interpreto) que hace más alusión.

Los niveles sintetizan las etapas que intervienen en la interacción de una persona con el mundo y, por lo tanto, hay que escuchar el discurso sabiendo que todo son subjetividades, pero que se refieren a diferentes etapas que influyen en la relación de la persona con su realidad.

En este texto que verás a continuación, he marcado el nivel en el que se enmarca cada frase y he dejado como convicción sólo aquellas que son convicciones sobre cómo funciona el mundo según el supuesto usuario.

Para identificar cada nivel he aplicado formato al texto siguiendo este patrón:

Entorno (cursiva)
Conducta (subrayado simple)
Capacidad (negrita)
Convicción (verde)
Motivación (azul)
Identidad (rojo)

Esta es la historia de un hijo que estaba emocionado por ir a una fiesta de cumpleaños. Tenía tantas ganas que la noche anterior no durmió. Era tan importante para él que en dos días no pensó en nada más y sucedió que se olvidó de que tenía un examen.

El día de la fiesta fue también el día del examen y lo hizo muy mal. Tan mal que lo dejó en blanco.

El profesor, al ver que no había respondido, interpretó que eso no se podía tolerar y le dijo que sus padres tenían que saber lo sucedido, así que le obligo a enseñar el examen a sus padres y, para asegurarse de que lo hiciera, le dijo que tenía que traerlo firmado.

El chico se fue a casa con su examen en blanco y la obligación de enseñárselo a sus padres. Sabía que si lo hacía, ellos se enfadarían y no le dejarían ir a la fiesta. Camino de casa recordó que un amigo suyo una vez falsificó la firma de sus padres y nadie se enteró. Él no quería mentir, no le gustaba mentir. Pero también quería ir a la fiesta. Pensó en decírselo y luego pedir perdón, pero pensó que no funcionaría. También pensó en hacerse el despistado y entregarlo a día siguiente, pero el profesor se lo iba a exigir al día siguiente y le daban miedo las consecuencias.

Sabía que no era una mala persona, que sólo había sido un despiste. Él no tenía intención de dejar el examen en blanco, no pudo evitarlo. Así que no necesitaba un castigo, porque no había una conducta que corregir.

Ya había aprendido la lección y entregárselo a sus padres no aportaría nada más que disgustos.

Decidió falsificar la firma, ir a la fiesta y resolver la situación dejando a todos contentos.

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