Escalado y detalle del objetivo por los valores

Un objetivo suele ser la forma en que una persona cree que podrá satisfacer una necesidad interior. Pero ese objetivo es realmente un medio, no una auténtica meta. Con este proceso el coach parte del objetivo del usuario y lo acompaña a descubrir su necesidad interior para después encontrar otras formas de satisfacerla que tal vez sean más adecuadas.

Por ejemplo, que una persona diga que quiere un trabajo mejor para ganar más dinero, no es suficiente. Ganar más dinero no es algo personal asociado a sus valores. Querer más dinero es un convencionalismo nada íntimo. El coach ayudará al usuario a tomar conciencia de si realmente quiere ganar más dinero y para qué.

Desde la neutralidad del coach, no servirán los conceptos que sean “evidentes” pues eso sólo significa que el coach ha llevado a su realidad el objetivo del usuario y eso no incrementa la conciencia del usuario, muy al contrario, puede generar confusión entre ambos. El objetivo debe satisfacer una necesidad o inquietud del ser, algo muy interior de la persona. Tampoco sirven respuestas como “para que mi hijo vaya a un mejor colegio” porque sigue siendo un objetivo ajeno al individuo, aunque es un avance respecto al ejemplo anterior.

La indagación podrá finalizar cuando el usuario diga algo como “para saber que he sido un buen padre, necesito saber que lo estoy haciendo bien”. Entonces sí habrá tomado conciencia de que lo que realmente quiere es ser un buen padre, porque lo necesita en su interior y el cambio de trabajo es el medio que consideraba necesario para lograrlo, pero no era su meta, sólo un punto intermedio.

Una vez clarificado el objetivo interior, podrá tomar mejores decisiones, como no aceptar un trabajo que le aleje de sus hijos.

En el proceso de indagación, el coach puede curiosear sobre estos aspectos:

  • Qué tiene de bueno su objetivo.
  • Qué tiene de malo.
  • Cómo afectará a su entorno (personal, familiar, etc.)
  • Qué cambiará en su vida cuando lo consiga.
  • Cómo sabrá que está consiguiendo acercarse al objetivo.
  • Cómo sabrá que lo ha conseguido.
  • Cuál sería la situación ideal.

La curiosidad del coach en estas líneas de investigación permitirán a la persona tomar conciencia de lo que realmente quiere y podrá diseñar una meta operativa realmente alineada con su ser. Entendido por meta operativa lo que va a hacer o lo que necesita conseguir para satisfacer esa necesidad interior.

Diferenciar la meta interior de la exterior es muy importante, porque si la exterior no se alcanza, siempre se pueden buscar nuevas opciones para satisfacer a realmente importante. En el ejemplo de la persona que quiere un mejor trabajo, si tiene claro que es para ser mejor padre, si no consiguiera un mejor salario podría compensarlo de otra forma. Por eso es necesario hablar del ser en las sesiones de Coaching Realista.

Por lo tanto, es importante identificar los valores tras el objetivo por tres motivos.

  • Validación: el objetivo será válido sólo si existe una relación con los valores íntimos de la persona. En caso contrario corre el riesgo de cambiar de rumbo o no sentirse satisfecho cuando alcance su meta.
  • Motivación: cuando la persona sabe para qué quiere alcanzar el destino, le resulta más fácil superar obstáculos y perseverar. Cuanto más próximo a su ser sea el motivo, más fácil le resultará superar los retos que vaya encontrando.
  • Decisión: el objetivo material o sensorial suele ser el medio para satisfacer una necesidad interior. Cuando la persona conoce los motivos profundos, le resultará más fácil tomar decisiones.

El coach ayuda a que el usuario haga aflorar toda esta información indagando sobre los motivos de forma sencilla: “¿para qué quieres ….?” y dando forma a la situación una vez alcanzada la meta: ¿qué cambiará? ¿qué te aportará?

Veamos algunos ejemplos de forma muy esquemática:

 

Objetivo inicial Valores del ser Nuevos objetivos
Quiero que mi hijo me escuche. Ser buen padre. Estar más tiempo en casa.
Cambiar de trabajo. Sentirme útil. Voluntariado.
Dejar de discutir en casa. Sentirme querido. Aprender a decir lo que necesito.
Terminar los estudios. Ser dueño de mi vida. Terminar los estudios.

 

El último caso me resulta especialmente interesante porque lo he visto muchas veces. Hay adolescentes que no están consiguiendo centrarse en los estudios aunque quieren hacerlo, cuando descubren para qué lo quieren, comienzan a encontrar la forma de centrarse. No ha cambiado la meta, sólo se han hecho visibles los motivos íntimos y esto les da fuerzas y capacidad de focalizarse.

Por muy claro que parezca que un usuario tiene su objetivo, suele ser recomendable curiosear un poco sobre sus motivos, qué cambiará en su vida, que necesidades satisface, etc… Esto permitirá conocer la motivación interior y tal vez cambie el objetivo en favor de uno más asociado a esos valores.

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