Escucha el pero

Fíjate en estas frases:

  • Sé que la convivencia merece la pena, pero no puedo con su humor.
  • Me encantaría irme de viaje, siempre he soñado algo así. Me han invitado a ir con ellos y lo estoy deseando, pero no sé si me conviene.
  • Quiero aprender inglés pero no veo la manera.

En todas ellas, la palabra “pero” marca un punto a partir el cual todo lo que se ha dicho antes deja de ser relevante y lo que realmente importa es lo que hay después.

Una persona puede hacer el discurso más motivador de la historia que si incluye un “pero” sabrás que lo que viene después tiene mucho más peso que todo lo anterior.

Como coach, te animo a que estés especialmente atento a esa palabra e indagues sobre lo que significa para el usuario lo que quiera que diga después del “pero”. Mientras coges soltura, por ahora será tan sencillo como preguntar “¿A qué te refieres con … < pon aquí lo que dijo después del pero > ?”

  • ¿A qué te refieres con que no puedes con su humor?
  • ¿A qué te refieres con que no sabes si te conviene?

Y para no abrumar con muchas preguntas, en vez de preguntar, puedes darle pie a que siga hablando:

  • No ves la manera…

Recuerda que no importa si estás o no de acuerdo con ese “pero”, tu objetivo es indagar sobre ello. Es más, no se trata sólo de preguntar por ese obstáculo sino que también debes indagar sobre la relación de ese obstáculo con lo anterior, porque puede que sea un impedimento muy fuerte, pero tal vez se pueda avanzar sin necesidad de resolverlo:

  • ¿Cómo afecta que no puedas con su humor a la convivencia?
  • ¿Cómo afecta tu convicción de que no te conviene a la hora de hacer el viaje?
  • ¿Cómo te limita no ver la manera para aprender inglés?

Puede parecer algo extraño preguntar esta relación, porque puede ser evidente, sobre todo los dos últimos ejemplos pero (sí, he puesto un pero, estate atento porque ahora viene lo importante que desbanca a todo lo demás), el objetivo es que la otra persona continúe expresando su discurso limitante para encontrar más fisuras. Claro que si cree que el viaje no le conviene no va querer hacerlo pero ¿cómo lo explica él? Puede hacerlo de muchas formas y en su narración estarán sus síntesis mentales que lo limitan. Puestos a imaginar, podría decir cosas como:

  • Siempre he hecho lo que me conviene y no voy a cambiar ahora.
  • Si no me conviene y me pone en peligro estaría jugando con el bienestar de mi hija.
  • Es evidente, si a uno no le conviene algo, no lo hará.

Estas tres respuestas son muy diferentes y permiten al coach indagar más aún sobre cómo está viviendo la persona la situación. Sirven para ilustrar cómo el resultado de la indagación es desconocido y como muestran nuevos caminos de indagación que podrían permitir una nueva descripción de la realidad.

Según profundices en el Coaching Realista irás viendo la importancia de indagar por curiosidad, sin conocer el destino. Preguntar la relación del “pero” con lo anterior es una forma de generar nuevos pensamientos inexplorados.

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