Uso de la intuición

La intuición representa la emancipación del conocimiento de sus ataduras conscientes. Ese “algo” que hace que aparezcan en nuestra mente lo que tenemos oculto en el baúl del conocimiento. Aquello que aprendimos en su día y no recordamos que lo sabemos.

Las personas almacenamos mucha información que no está accesible al consciente hasta que algo provoca su aparición. Puedes ver un reportaje en televisión que explica como las sustancias químicas que contiene el chocolate satisfacen ciertas necesidades en el cerebro, pero a ti te gustaba antes de ver el reportaje. ¿Cuántas cosas sabe tu cuerpo y no te ha explicado?

Recibimos mucha información que no hacemos consciente, pero la almacenamos. Así, puedes entrar en una habitación y notar que algo no está bien pero nos saber exactamente qué. Puedes encontrarte con una persona y verlo diferente, pero no podrías decir por qué. Alguien despierta en ti simpatía o rechazo nada más conocerlo y no puedes decir los motivos.

Supongo que puedes mirar a alguien a la cara y saber si está triste. Sin embargo ¿Podrías describir con palabras qué es lo que tengo que identificar en un rostro para saber que está triste? Seguramente no, pero tú lo ves y lo sabes.

A veces, tu conciencia quiere conocer cosas que tu superordenador almacena pero no comparte porque se reserva la información para no colapsar tu limitada capacidad de proceso consciente. A veces nos llegan ráfagas de conocimiento, algo nos hace pensar que las cosas son de una forma o de otra. En esos casos podemos decir que tenemos una intuición.

Pero a veces parece que la intuición se equivoca. Esto es porque la mayoría de las veces la intuición se muestra como un toque de atención, una especie de luz de aviso que indica que “algo” está pasando y la persona debe interpretarla. Igual que si ves una luz roja parpadeando en una máquina, puedes suponer que hay un problema, pero no siempre sabes qué está sucediendo y a veces puedes interpretarlo mal. El error no fue del aviso, sino de tu interpretación.

La intuición es como un ruido que escuchas tras de ti y dar por hecho que se ha caído algo, tal vez un jarrón. Que sea o no sea cierto no depende del sonido, sino de la interpretación que hacemos del sonido.

La intuición tiene mucha cabida en el coaching y se puede utilizar si se hace adecuadamente. Para expresar nuestra intuición con palabras solemos interpretar su significado y es precisamente nuestra interpretación la que puede no ser correcta.

  • Mi intuición me dice que hay algo que no estás contando con respecto a la semana pasada.

El coach puede estar en lo cierto, o no. Es importante estar abierto a la intuición, confiar en ella y ser consciente de ella pero, sobre todo, no mostrar apego a la interpretación. A fin de cuentas, la intuición sirve cuando incita al cliente a tomar conciencia de algo, el hecho de que la interpretación sea correcta en realidad es irrelevante.

Podemos eliminar todo lo que podamos de nuestra interpretación, tal vez ajustando la forma en que compartimos esa intuición:

  • Me da la sensación de que tu relato no está completo

Y también podemos recubrirlo de un aviso de desapego.

  • Tengo una sensación infundada que no puedo explicar. ¿Te importa si la comparto por si te resulta útil? … Es como si faltara algo en tu relato.

Si pretendes utilizar tu intuición eficazmente, no debes tener apego a tu interpretación. Empeñarse en tener razón es algo que haces por tu interés individual y el coaching se hace en beneficio del cliente. Así que evita insistir si el usuario no comparte tu sensación.

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