Aprender coaching: cordialidad y formalidad

Este aprendizaje reciente en una práctica de coaching en Coaching Realista se centra en la importancia de encontrar el equilibrio adecuado entre formalidad y cordialidad durante una sesión. En la sesión de hoy, notamos cómo un exceso de formalidad puede dificultar la comprensión entre el coach y el cliente, mientras que una cordialidad bien aplicada facilita una comunicación más efectiva y honesta.

Al inicio de la sesión, especialmente si es la primera, es común que el coach mantenga una cierta distancia para preservar el respeto y la profesionalidad. Sin embargo, si esta formalidad se mantiene en exceso, puede crear barreras que dificultan la conexión y la efectividad del proceso. En la práctica de hoy, el coach mantuvo un enfoque demasiado formal, lo que llevó a que el cliente no entendiera completamente las preguntas, y el coach, a su vez, no lograba hacerse entender.

Lo interesante es que después de la sesión, cuando el cliente ya no estaba presente, el coach explicó con claridad lo que intentaba comunicar, pero esta explicación no se dio durante la sesión debido a la rigidez en la formalidad. Esto resalta la importancia de encontrar un punto medio, donde el coach pueda moverse hacia una mayor cordialidad y expresarse con más claridad y empatía.

Otro aspecto relevante es cómo esta evolución de la formalidad a la cordialidad debe ser progresiva a lo largo de la sesión. Al principio, puede haber más espacio para que el cliente divague y explore sus pensamientos, pero a medida que avanza la sesión, es necesario concretar y enfocar la conversación hacia resultados más específicos. De igual manera, la formalidad puede dar paso a una comunicación más abierta y sincera, sin perder el respeto ni la estructura que caracteriza a una sesión de coaching profesional.

Este equilibrio también se refleja en cómo el coach maneja las expectativas del cliente. Muchas veces, los clientes no responden directamente a las preguntas porque no esperan que se les pregunte algo fuera de lo común, según su idea preconcebida del coaching. En estos casos, es crucial que el coach reformule la pregunta o la plantee de una manera más cercana y entendible para el cliente, manteniendo la esencia de lo que se busca descubrir.

Finalmente, este caso subraya la importancia de la vulnerabilidad y la honestidad en el coaching. Si el coach hubiera explicado sus intenciones de manera más directa y con un tono más cordial, el cliente podría haber comprendido mejor y la sesión habría fluido de forma más natural y productiva.

En conclusión, encontrar el equilibrio adecuado entre formalidad y cordialidad es esencial para que una sesión de coaching sea efectiva. Si eres coach o estás en formación, te invito a reflexionar sobre cómo aplicas este equilibrio en tus propias sesiones y a seguir explorando estos temas en Coaching Realista.

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