Aprender coaching: nunca preguntes esto

Hoy quiero compartir algunos aprendizajes clave de una reciente sesión de coaching en la Escuela de Coaching Realista. Estas sesiones, llevadas a cabo por nuestros alumnos y supervisadas por mí, son con clientes reales que enfrentan situaciones auténticas. En la sesión de hoy, hemos aprendido dos matices cruciales que, aunque pequeños, marcan una gran diferencia en la efectividad del coaching.

1. Evitar preguntas que generen análisis o juicios

Uno de los aprendizajes más importantes fue cómo formular preguntas que mantengan al cliente enfocado en la acción y en la visualización de su yo ideal, evitando que caiga en el análisis o juicio de su situación. En la sesión, estábamos trabajando con un cliente al que llamaremos «Pedro», quien desea convertirse en una versión más activa y deportista de sí mismo. El coach le pidió que describiera con detalle cómo sería ese «Pedro deportista», qué estaría haciendo, cómo actuaría en su día a día.

Hasta aquí todo iba bien, pero un error común que ocurrió en la sesión fue hacerle preguntas adicionales que llevaban a Pedro a analizar en lugar de visualizar. Por ejemplo, después de pedirle que describiera sus acciones, el coach le preguntó: «¿Qué crees que necesitas hacer para convertirte en ese Pedro deportista?». Esta pregunta cambió el enfoque de Pedro, llevándolo de la visualización de sus acciones a un análisis que lo dejó bloqueado, respondiendo con un «No lo sé».

Este es un matiz clave: mientras que Pedro puede describir cómo sería su yo ideal, no sabe cómo llegar allí, y es precisamente por eso que necesita coaching. Preguntar qué cree que necesita hacer para lograrlo interrumpe el flujo de la sesión y puede desmotivar al cliente, desviando el enfoque de la acción a la incertidumbre.

2. No preguntar “¿Por qué no lo haces?”

Otro aprendizaje crucial de la sesión es evitar preguntar al cliente por qué no está actuando como desea. Siguiendo con el ejemplo de Pedro, quien mencionó que un día prefirió quedarse en el sofá viendo televisión en lugar de ir al gimnasio, el coach podría haber caído en la trampa de preguntar «¿Por qué no fuiste al gimnasio?». Sin embargo, este tipo de preguntas llevan al cliente a un lugar de autoevaluación y juicio, donde la respuesta más probable será «No lo sé», lo cual no aporta nada al proceso.

Nosotros, en el Coaching Realista, evitamos profundizar en el análisis de por qué el cliente no está actuando como desea. No compramos sus diagnósticos ni las soluciones que cree que necesita, porque si fueran correctos, no necesitaría una sesión de coaching. En lugar de eso, nos enfocamos en ayudar al cliente a visualizarse claramente siendo quien quiere ser, sin la necesidad de analizar cómo pasar del punto A al punto B.

En resumen:

1. Mantén las preguntas enfocadas en la acción y la visualización: pregunta al cliente cómo se ve actuando en su yo ideal, pero evita cuestionar qué cree que necesita hacer para lograrlo, ya que esto tiende a bloquear el proceso.

2. No preguntes por qué el cliente no actúa como desea: esto lleva al cliente a un análisis que no suele ser útil y puede hacer que pierda el enfoque. En su lugar, mantén la conversación en la visualización y la acción.

 

Estos matices, aunque parecen pequeños, son fundamentales para llevar a cabo un coaching efectivo y no directivo. Si te interesa aprender más sobre este enfoque y ver cómo se aplican estos principios en la práctica, te invito a que explores más sesiones de coaching en Coaching Realista.

Aprender coaching: cordialidad y formalidad

Este aprendizaje reciente en una práctica de coaching en Coaching Realista se centra en la importancia de encontrar el equilibrio adecuado entre formalidad y cordialidad durante una sesión. En la sesión de hoy, notamos cómo un exceso de formalidad puede dificultar la comprensión entre el coach y el cliente, mientras que una cordialidad bien aplicada facilita una comunicación más efectiva y honesta.

Al inicio de la sesión, especialmente si es la primera, es común que el coach mantenga una cierta distancia para preservar el respeto y la profesionalidad. Sin embargo, si esta formalidad se mantiene en exceso, puede crear barreras que dificultan la conexión y la efectividad del proceso. En la práctica de hoy, el coach mantuvo un enfoque demasiado formal, lo que llevó a que el cliente no entendiera completamente las preguntas, y el coach, a su vez, no lograba hacerse entender.

Lo interesante es que después de la sesión, cuando el cliente ya no estaba presente, el coach explicó con claridad lo que intentaba comunicar, pero esta explicación no se dio durante la sesión debido a la rigidez en la formalidad. Esto resalta la importancia de encontrar un punto medio, donde el coach pueda moverse hacia una mayor cordialidad y expresarse con más claridad y empatía.

Otro aspecto relevante es cómo esta evolución de la formalidad a la cordialidad debe ser progresiva a lo largo de la sesión. Al principio, puede haber más espacio para que el cliente divague y explore sus pensamientos, pero a medida que avanza la sesión, es necesario concretar y enfocar la conversación hacia resultados más específicos. De igual manera, la formalidad puede dar paso a una comunicación más abierta y sincera, sin perder el respeto ni la estructura que caracteriza a una sesión de coaching profesional.

Este equilibrio también se refleja en cómo el coach maneja las expectativas del cliente. Muchas veces, los clientes no responden directamente a las preguntas porque no esperan que se les pregunte algo fuera de lo común, según su idea preconcebida del coaching. En estos casos, es crucial que el coach reformule la pregunta o la plantee de una manera más cercana y entendible para el cliente, manteniendo la esencia de lo que se busca descubrir.

Finalmente, este caso subraya la importancia de la vulnerabilidad y la honestidad en el coaching. Si el coach hubiera explicado sus intenciones de manera más directa y con un tono más cordial, el cliente podría haber comprendido mejor y la sesión habría fluido de forma más natural y productiva.

En conclusión, encontrar el equilibrio adecuado entre formalidad y cordialidad es esencial para que una sesión de coaching sea efectiva. Si eres coach o estás en formación, te invito a reflexionar sobre cómo aplicas este equilibrio en tus propias sesiones y a seguir explorando estos temas en Coaching Realista.

Aprender coaching: transformación antes que acción

Hoy quiero compartir contigo un aprendizaje clave de nuestra última sesión de coaching en la Escuela de Coaching Realista. Durante esta sesión, dos alumnos recibieron a un cliente y le realizaron una sesión de coaching, mientras yo los supervisaba y guiaba. Aunque hubo varios aprendizajes, el más significativo fue la diferencia entre la acción y la transformación en el coaching.

En nuestro enfoque, la transformación del cliente es fundamental. La transformación se refiere a cualquier cambio en cómo el cliente percibe su situación. En particular, buscamos lo que llamamos un «cambio de observador», donde el cliente ve la misma situación de manera diferente, transformando así su perspectiva y a sí mismo.

Es común en el coaching centrarse en las acciones que el cliente debe tomar. Sin embargo, en el coaching realista, la acción es secundaria a la transformación. Nuestro método incluye una etapa final donde se explora si habrá nuevas acciones, pero no se fuerza al cliente a identificar estas acciones. El coaching no debe centrarse únicamente en definir acciones, sino en facilitar una transformación profunda en el cliente.

Durante la sesión, el cliente expresó su satisfacción con el proceso, aunque mencionó sentirse interrogado al final cuando se exploraban posibles acciones. Esto subraya la importancia de no poner demasiado énfasis en la acción si ya se ha logrado una transformación significativa.

Este enfoque difiere del coaching más tradicional, que suele insistir en que el cliente identifique nuevas acciones al final de cada sesión. Tal enfoque es común en contextos empresariales, donde el objetivo es mejorar el rendimiento del empleado. Sin embargo, en el coaching realista, valoramos más la transformación interna del cliente que simplemente enumerar nuevas acciones.

En resumen, el auténtico valor del coaching realista radica en la transformación del cliente. Si esta transformación se logra, el coach ha cumplido su misión. La acción puede ser explorada, pero no debe ser el foco principal. Este aprendizaje es crucial para entender la esencia del coaching realista y aplicar nuestro método de manera efectiva.

Aprender coaching: devoluciones, comprensión y validación

Acabamos de terminar una clase en la que practicamos las devoluciones en coaching y surgieron algunas conclusiones muy interesantes que me gustaría compartir. Durante dos horas, un grupo de alumnos practicó esta técnica mientras el resto observaba y aprendía.

Una de las principales conclusiones es la importancia de no validar el punto de vista del cliente utilizando la empatía para decir «entiendo» o «comprendo». Hacer esto puede hacer que el cliente se sienta cómodo y reforzado en su perspectiva, lo cual es contraproducente en el modelo de coaching no directivo. En coaching buscamos el cambio, y para que el cliente cambie algo de su propio discurso, no debemos reforzarlo.

Otra conclusión es la dificultad que tienen los coaches y las personas en general para escuchar con auténtica intención de comprender. A menudo creemos que comprender a alguien implica estar de acuerdo con él, pero esto no es cierto. Puedes comprender a alguien sin necesariamente estar de acuerdo. Si las personas aceptaran esto y lo aplicaran en su día a día, el mundo sería mucho más amigable. Podemos entender el punto de vista de alguien y, aunque no estemos de acuerdo, actuar desde esa comprensión.

Finalmente, descubrimos que escuchar con auténtica intención de comprender puede provocar que cambie nuestra propia opinión. Si escuchas a alguien con verdadera apertura, te arriesgas a que su perspectiva te afecte y cambie tu interpretación de la situación. Esto es raro en nuestro día a día, ya que normalmente no pretendemos aprender de las personas con las que interactuamos casualmente. Sin embargo, en un entorno de coaching, esta apertura es esencial.

Estas conclusiones surgieron de un proceso práctico donde los alumnos experimentaron la dificultad de hacer devoluciones efectivas. Aunque parece sencillo hacer que alguien se sienta comprendido, requiere un esfuerzo genuino y habilidades desarrolladas. Espero que estas reflexiones te sean útiles tanto en tu vida personal como en tu práctica de coaching.

Aprender coaching: dependencias, alcoholismo, ludopatía, bulimia, etc

Hoy quiero abordar un tema crucial: por qué no deberíamos trabajar con personas que tienen patologías, dependencias, alcoholismo, drogadicción, entre otros problemas graves. Muchos alumnos me han pedido sesiones de ejemplo para tratar estos temas, pero esto representa un error fundamental.

Primero, como coaches, necesitamos un método adaptable a cualquier sesión. No podemos preparar sesiones específicas para problemas como infidelidades, ludopatía o alcoholismo. Aplicar una plantilla estándar va en contra del coaching no directivo y realista, que se basa en permitir que el cliente tome sus propias decisiones desde su perspectiva.

Recientemente, he recibido varios mensajes solicitando ejemplos para tratar infidelidades, ludopatía y alcoholismo. Esto me llevó a crear este post para explicar por qué no debemos abordar estos temas en coaching. En coaching, nuestro objetivo es acompañar al cliente para que sea libre de observar, decidir, interpretar y actuar. Una persona con una patología de estas características no es libre; hay algo que afecta su capacidad de decisión.

No soy psicólogo, psiquiatra ni terapeuta, y por lo tanto, no tengo las herramientas ni la experiencia para trabajar con personas en estas situaciones. Necesitamos que nuestros clientes sean completamente libres, lo que no es posible en casos de auténtica depresión, adicciones u otros problemas graves. Si ayudamos a explorar posibilidades como «probar un poco de alcohol», las consecuencias pueden ser devastadoras.

La experiencia personal y las historias de otros me han enseñado lo difícil que es superar estas adicciones y lo peligroso que puede ser un mal consejo. Los coaches no deben intervenir en situaciones tan delicadas, ya que podríamos causar más daño que beneficio. Una mala decisión puede destruir la vida del cliente y afectar a su familia y entorno.

En nuestra web, coachingrealista.com, ofrecemos sesiones de ejemplo, pero evitamos temas como la anorexia, donde la enfermedad afecta la capacidad de decisión. Trabajamos con personas que tienen libertad para cambiar hábitos alimenticios sin grandes consecuencias. En cambio, en casos de adicciones, las consecuencias de probar algo nuevo pueden ser terribles.

En resumen, coaches, recordad que nuestro ámbito de trabajo no incluye patologías y adicciones. Estas situaciones requieren profesionales capacitados para manejar la falta de libertad del cliente. Actuemos siempre dentro de nuestro campo para asegurar el bienestar de nuestros clientes.

Priorizar convicciones en coaching: Guía práctica para coaches

En nuestra escuela de coaching realista, constantemente exploramos nuevas técnicas y aprendizajes. En la sesión más reciente, hemos abordado la gestión de convicciones, un tema crucial en nuestro enfoque. Aunque la diferencia entre convicción en coaching realista y creencia en el coaching estándar es un debate extenso, hoy quiero centrarme en los aprendizajes prácticos que hemos obtenido.

Durante la sesión, aprendimos la importancia de identificar rápidamente las convicciones que deben trabajarse. Aunque la mayoría de las sesiones se resuelven sin necesidad de que el coach intervenga directamente en las convicciones del cliente, hay momentos en los que esto se vuelve necesario. En tales casos, nos enfocamos en las convicciones que sustentan el discurso del cliente.

Para los coaches que no están familiarizados con nuestro método, aquí hay tres aspectos clave a considerar al revisar convicciones:

  1. Lo que el cliente dice que sucede: Explora las convicciones detrás de las afirmaciones sobre lo que ocurre.
  2. Lo que el cliente cree que debe hacer: Desafía las convicciones sobre las acciones necesarias.
  3. Los diagnósticos del cliente: Investiga las razones que el cliente cree que explican sus experiencias.

Por ejemplo, si un cliente dice que debe hacer una agenda, una forma de desafiar esta convicción sería preguntar: «¿Qué pasaría si no la haces?» Este tipo de cuestionamiento ayuda a los clientes a reevaluar sus creencias y a considerar nuevas perspectivas.

En nuestra escuela, tenemos un método de cinco pasos para gestionar convicciones de manera suave, pero con la práctica, los coaches pueden llegar a manejar estas situaciones de forma más intuitiva y directa.

Finalmente, es importante recordar que revisar convicciones no siempre es necesario. En aproximadamente el 90% de las sesiones, los clientes reestructuran sus creencias sin intervención directa del coach. Sin embargo, en ese 10% de veces donde es crucial, estas técnicas pueden ser extremadamente útiles.

El cambio sutil y la importancia de la actitud en el coaching

El coaching es un proceso que ayuda a las personas a alcanzar sus objetivos favoreciendo cambios en su interior que le permitan ser su mejor versión.

Uno de los puntos clave del coaching es que el cambio no siempre es evidente. A veces, los cambios más importantes son sutiles y no se notan de inmediato. El cliente puede no ser consciente de ellos hasta que los experimenta en su vida diaria.

Es importante que el coach sea capaz de observar estos cambios sutiles y ayudar al cliente a reconocerlos. También es importante que el coach mantenga el enfoque en el método y se asegure de que el cliente siga el plan de acción.

Otro punto clave del coaching es que la comodidad no es lo mismo que el coaching efectivo. Si bien es importante que el cliente se sienta cómodo en la sesión, no debe confundirse con la falta de compromiso o atención. El coach debe estar alerta para asegurar que se siga el método y se mantenga el enfoque en el objetivo de la sesión.

La actitud del coach también influye en la percepción del cliente. Un coach seguro y confiado transmitirá esa confianza al cliente, mientras que uno inseguro puede generar dudas y afectar el resultado.

En conclusión, el coaching es un proceso que puede ayudar a las personas a alcanzar sus objetivos. Es importante que el coach sea capaz de observar los cambios sutiles, mantener el enfoque en el método y transmitir una actitud segura y positiva.

Aprender coaching realista: duda del punto de cambio

En el coaching realista, el "punto de cambio" se refiere al momento en el que un cliente decide que quiere realizar un cambio en su vida. Si bien este punto de inflexión puede parecer claro y definitivo, los coaches realistas adoptan un enfoque más cauteloso, cuestionando la versión presentada por el cliente y buscando un ejemplo más completo y específico para identificar el verdadero punto de cambio.

Lo hacemos así porque, en ocasiones, los clientes no están completamente conscientes de las razones profundas detrás de su deseo de cambio. La situación presentada como punto de cambio puede ser solo un ejemplo superficial, sin representar la totalidad del problema. Además, factores subyacentes no considerados por el cliente pueden estar influyendo en su percepción.

El coach realista, por lo tanto, no se limita a aceptar la versión del cliente, sino que indaga en las circunstancias, buscando comprender las motivaciones, creencias y patrones de comportamiento que sustentan el deseo de cambio. Este proceso de exploración permite identificar el punto de cambio real, aquel que verdaderamente representa la raíz del problema y desde el cual se puede iniciar un proceso de transformación efectivo.

El coaching realista, al adoptar esta postura reflexiva y no directiva, guía al cliente hacia un autoconocimiento profundo, permitiéndole descubrir las verdaderas razones detrás de su deseo de cambio y establecer las bases para un cambio duradero y significativo.

Aprender coaching: la empatía en el coaching

En el mundo del coaching, se suele considerar que la empatía es una herramienta fundamental para comprender las emociones del cliente y establecer una conexión profunda con él. Sin embargo, puede provocar perder la objetividad y la capacidad de guiar al cliente hacia el descubrimiento de sus propias soluciones.

La empatía es la capacidad de comprender y compartir los sentimientos de otra persona. En el coaching, se supone que esta habilidad permite al coach ponerse en el lugar del cliente y entender sus emociones, pensamientos y motivaciones. Esto es muy útil para crear un ambiente de confianza y seguridad en el que el cliente se sienta cómodo para expresarse y explorar sus desafíos, pero también convierte al coach en juez. Sí, porque si estás de acuerdo con el cliente, también lo estás juzgando, aunque sea positivamente.

El método de coaching realista se basa en la neutralidad emocional del coach. Esto significa que el coach no debe asumir que sabe lo que el cliente necesita, ni lo que siente, sino que debe acompañarlo a descubrirlo con ignorancia auténtica. El coach debe mantener una actitud objetiva y evitar juzgar, criticar e incluso comprender al cliente.

Tu coaching ¿es directivo?

El coaching no directivo se caracteriza por no cuestionar la realidad del cliente ni sus creencias. El coach acompaña al cliente a explorar su propia realidad y a encontrar sus propias soluciones.

En el coaching directivo, el coach puede cuestionar la realidad del cliente o sus creencias, y puede incluso sugerir soluciones.

Para saber si tu coaching es no directivo, el video te propone que te hagas las siguientes preguntas:

  • ¿En las sesiones de coaching, cuestionas la realidad del cliente o sus creencias?
  • ¿Te sientes cómodo poniendo en duda sus creencias?
  • ¿Preguntas sobre cosas que crees que el cliente debe cambiar?

Si respondiste que sí a alguna de estas preguntas, es posible que estés haciendo un coaching directivo.

El método de la Escuela Coaching Realista es muy claro en este sentido. Primero se estructura la sesión de coaching. Si el cliente después de estructurar sigue sin encontrar algo movilizador, entonces se le acompaña a reobservar todo lo que ha dicho. La opinión del coach no importa, lo importante es la relevancia de las informaciones del cliente.

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