Lo acabo de aprender

¡Hola! ¿Cómo estás? Hoy quiero hablarte sobre mi experiencia en una de mis tutorías más recientes. Como coach, me gusta que mis vídeos sean cortos y espontáneos, pero en esta ocasión me enrollé mucho más de lo esperado. La tutoría que debió durar entre 20 y 30 minutos se extendió durante una hora y media. A pesar de ello, pude aprender mucho de mi alumno y quiero compartir algunas de mis reflexiones contigo.

En primer lugar, quiero destacar la importancia de estar preparados para que el cliente no se dé cuenta del cambio. Muchas veces, el cambio es sutil y el propio cliente no es consciente de ello hasta que vuelve a su vida cotidiana. En este sentido, es esencial permitir que todo lo que se ha hablado en la sesión se asiente y observar si hay algún cambio en la vida del cliente.

Otra reflexión que quiero compartir contigo es la diferencia entre sentirse cómodo en la sesión y no hacer una sesión. A veces, los alumnos confunden estas dos cosas. Es importante que un coach se asegure de que la sesión esté en curso y de que el alumno no esté simplemente pasando un buen rato.

En conclusión, esta tutoría fue una experiencia enriquecedora y me permitió aprender mucho sobre mi trabajo como coach. Espero que mis reflexiones te hayan resultado útiles y que puedas aplicarlas en tu propia vida y en tus relaciones personales. ¡Hasta la próxima!

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