El coaching es una herramienta muy útil para aquellos que quieren mejorar en diferentes aspectos de su vida. Pero, ¿cómo podemos asegurarnos de que una sesión de coaching sea efectiva y logremos nuestros objetivos?
El primer paso es establecer un acuerdo de coaching claro y conciso entre el coach y el cliente. Este acuerdo debe establecer para qué se utiliza el coaching y qué puede pedir el cliente al coach. Es fundamental que ambas partes estén de acuerdo y que el coach esté atento a las respuestas del cliente para asegurarse de que se está avanzando en la dirección correcta.
Durante la sesión, el coach debe dominar la conversación y centrarla en temas concretos a tratar o en la mejor versión del cliente que quiere llegar a ser. Si el cliente se dispersa o sigue desahogándose después de 15 a 20 minutos, es posible que no se haya acordado para qué se puede utilizar el coaching y que no se esté utilizando bien.
Otro aspecto a tener en cuenta es el uso de metáforas por parte del cliente. El coach puede escuchar y utilizar estas metáforas para avanzar en el descubrimiento y luego trasladar el aprendizaje a la situación real. Es importante recordar que el uso de metáforas no es un recurso directivo, sino una herramienta para avanzar en la sesión de forma menos directiva.
Finalmente, es posible que la primera sesión sea caótica y desordenada. En este caso, puede ser útil pedirle al cliente que vuelva a su vida y que observe cómo intenta resolver lo que se ha hablado en la sesión. De esta manera, podrá aplicar los aprendizajes obtenidos en el coaching de forma efectiva en su vida diaria.
Recuerda que el coaching es una herramienta poderosa, pero es fundamental establecer un acuerdo claro y dominar la sesión para obtener los mejores resultados.
Entra como invitado en nuestro campus y empieza a aprender.


