Lo primero que debes saber sobre el Coaching Realista

La metodología definida en el Coaching Realista replica un proceso natural por el que una persona amplía su visión de la realidad.

Este proceso lo hemos vivido todos en algún momento de nuestra vida. Sucede cuando nos damos cuenta de que estábamos enfocando mal una situación, o que estábamos equivocados respecto a cómo interpretábamos ciertos acontecimientos.

A veces esto nos sucede mirando hacia atrás cuando, con el tiempo, aceptamos que fuimos muy obstinados y parecía que no queríamos ver lo que realmente sucedía.

Muchos de nosotros hemos vivido la sensación de que habíamos estado ciegos ante algo y hemos aceptado después que las cosas no eran como pensábamos.

Me refiero a ese instante en el que la situación no cambia, pero cobra un sentido diferente a nuestros ojos. Ese es el cambio que busca provocar el Coaching Realista.

Este cambio de punto de vista puede producirse de forma relativamente brusca cuando aparece nueva información que hace que te replantees todo lo que ya conocías. Como en una novela en la que el autor ofrece nueva información de manera que el lector reinterpreta todo lo leído antes y le da una nueva explicación. Es ese instante en el que, con esa nueva información, todo lo anterior cobra un nuevo significado. El pasado no cambia, pero antes tenía una interpretación y ahora tiene otra.

Este proceso de cambio también puede darse más progresivamente cuando estás discutiendo un asunto con alguien de tu confianza. Cuando compartes tu punto de vista con alguien a quien escuchas y que te escucha. Cuando tienes una conversación con la mente abierta y sin miedo. Cuando charlas con curiosidad e interés por mejorar tus apreciaciones.

Por lo tanto, puedes cambiar tu punto de vista no sólo porque los hechos te salten a la cara, sino también porque estás dispuesto a cambiar y estableces un diálogo sincero y con apertura. Ese último es el proceso que replica el Coaching Realista.

El Coaching Realista se fija en que dos personas charlando respetuosamente tienen, para comenzar, un motivo de conversación.

Durante la conversación cada una expone su punto de vista y escucha al otro con intención de comprender.

Habiendo respeto e interés por mejorar, cada uno revisa sus propias afirmaciones añadiendo lo que aprende del otro y finalmente enriquece su propia apreciación.

Si producto de este intercambio se modifica el punto de vista de alguno, esa persona podría decir que ha cambiado su realidad, porque, aunque los hechos son los mismos, su interpretación es diferente y ahora está en disposición cambiar cómo se relaciona con esa nueva realidad.

El coach realista conoce este proceso y favorece una conversación del usuario consigo mismo. El coach no hace aportaciones. El coach no es la otra persona en la conversación, es el facilitador para que el usuario converse consigo mismo y aproveche lo que ya conoce.

El coach acompaña al usuario a conversar consigo mismo y a transitar por las etapas del proceso sin conocer lo que va a suceder, pero sabiendo que, lo primero es acordar de qué está hablando, luego hacer visible todo lo que el usuario cree saber de la situación y después establecen un diálogo en el que el usuario tiene la oportunidad de cuestionar sus afirmaciones y reinterpretar sus conclusiones. El resultado será un replanteamiento de la realidad y un nuevo punto de vista. Si ese nuevo punto de vista le resulta más útil, encontrará acciones nuevas que realizar.

Es decir, el coach realista provoca un diálogo útil, enriquecedor y sincero del usuario consigo mismo y lo acompaña a progresar por las mismas etapas que tendría una conversación entre dos personas que se escuchan y se respetan. El coach no es ese segundo interlocutor, el coach realista es el facilitador para que la persona se abra, se disponga a cambiar y converse honesta y sinceramente consigo misma.

Si ya eres coach o te estas formando y quieres aplicar esto en tus sesiones, ten presente que los resultados son impredecibles y, por lo tanto, es un error insistir en que todas estas fases sucedan en una sesión. El coach, como experto en el proceso, sabe que el camino se comienza con la sesión, pero nunca está claro cómo será el recorrido.

Por lo tanto, si quieres aplicar el método del Coaching Realista, te animo a que lo hagas con naturalidad y aceptes la natural impredecibilidad del proceso.

Si acompañas al usuario en el camino y es el usuario quien marca el paso, la sesión puede terminar en cualquier momento y en cualquier punto de ese camino. El coach facilita que esto suceda, pero no tiene el control y, por lo tanto, acompaña al usuario durante la sesión y, cuando esta termina, el usuario continúa por sí mismo, hasta la próxima sesión.

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